Eso que llamamos beso

22 Oct

Esta podría ser la entrada más aburrida para muchos.

Hace un par de días estaba pensado en cosas inéditas que pueden suceder en la vida de uno. Estaba pensado en cómo existe ese paso de tiempo entre una persona que no conoces, y que tiempo después termina siendo una persona muy importante en tu vida. Piensas en… nos conocimos, fuimos patas, de repente algo pasó, andamos, y con suerte, siguen andando en alguna relación seria, o simplemente, pasaron de ser … andantes a nuevamente amigos, conocidos, y finalmente completamente extraños. Es la ley de la vida. la gente se olvida una de otra. Pero esa es la idea, no? cerrar con algo y buscar nuevas cosas.

Dentro de este… “¿¿en qué momento pasó todo??” Hay algo que marca el antes y el después. Ese algo, que divide una relación de desconocidos y los convierte en algo más, o que convierte esa relación de amistad en algo mucho más profundo.

Para mí nunca fue fácil dar el primer paso. Además, siempre soñé con ese momento álgido en que estaría en una situación rarísima, necesitando de alguien que acuda a mí, me mire y simplemente lo haga, que simplemente me bese. Y seria el inició de una relación eterna, con una final feliz, en un lugar lejano, todos muy felices. Claro, esto pensé tiempo después de andar divulgando lo asqueroso que me parecía cuando veía a alguna pareja besarse. a mis 13 años, yo aún pensaba, en que los seres humanos, no deberían juntarse entre hombres y mujeres. Pero seamos sinceros, si no fuera así, cómo se prolongaría la vida del ser humano. Difícil no?

En fin. Cuando al fin empecé a pensar que algo raro pasaba conmigo, porque varias de mis amigas ya habían tenido un primer beso. Ocurrió. No fue el mejor, es más ni lo cuento. Fue horroroso.

No quisiera hacer una recuento de los besos que he tenido, ni a quienes he besado. Sino, más bien quisiera explorar todo aquello que se puede sentir cuando uno está apunto de darlo… o piensa que está apunto de recibirlo.

Creo que muchos estarán de acuerdo cuando digo que esa emoción, de estar tan cerca de alguien a quien crees que puedes besar o que te besará es tan… indescriptible. Esa emoción que mas bien te causa un no se qué en el estómago, que te nubla la mente, y te deja con cara de idiota mientras miras y vas midiendo la distancia que la otra persona tiene de ti.

Si eres una persona muy intuitiva, en todo sentido, pues estarás segura de hacerlo en el momento que te sueltan los perros. “Ajá! acá es!” O en todo caso, si eres una persona muy suertuda, y quizás terriblemente linda por dentro y fuera, serás sorprendida por el beso de quien estabas esperando.

A mí, por lo general, me deben decir que está pasando. No soy muy buena descifrando algunas cosas que se relacionan conmigo, y eso, en el entretiempo, me tiene pensando si yo debería hacerlo o esperar que lo hagan por mí.

Me ha pasado que simplemente me tiré a la piscina, y felizmente funcionó. Me ha pasado también que lo hice y termine dándole un gran beso a esa brisa marina que se pasea por Lima Oeste. Casi nunca he sido de las que no ha tenido que hacer nada. Más bien, soy de las que se confunden y vienen y van de la manera más incierta, y creo que hasta confundo a la otra persona.

La ultima vez que me pasó esto, estuve muy dudosa. No sabía si hacerlo o no.  Era como estar en una cancha, donde esperas como siempre que alguien tenga la pelota. Yo pensaba… “bueno… la pelota está en su cancha… Ok, no. La pelota está en la mía… Ok,no. No sé si hay una pelota. Debo estar confundiendo todo. Pero, no creo. Ok, si. Debe ser un mal entendido. Es que habré tomado mucho?… Hmmm, no no he tomado. Ahhh.. creo que sí. No mejor no. Ay que vergüenza.” Y bueno, pasaron horas de horas y yo  mantenía mis pensamientos inciertos tan presentes intentando dar rienda suelta y decir. “OH POR DIOS! LO HARAS¿?! O DIME SI ESTOY PENSANDO DE MÁS”, pero no pasó.

No pasó en ese momento.

Debía despejarme de las dudas y no se me ocurrió mejor manera que esperar un momento adecuado… según yo, para lanzarme, pensando que era 99% probable que sería rechazada.

Que horrible! Ese momento! Como en cámara lenta… entre el “ahora, no, mas allá, no. aquí es. no. Ok. Ahora.. GO!”

.

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Y de repente. Pasó. de la manera, para mi, más increíble del mundo. Fue una cosa tan rara, pero tan bacán… indescriptible nuevamente. Esa emoción donde todo está vacío, tu estomago, tu cerebro, donde no hay ruidos alrededor y los brillos de la luz nocturna simplemente se atenúan, se presentó … inesperadamente, creo yo. Decir que ese beso fue increible es poco, decir que fue diferente es buenísimo. En resumen lo mejor que pudo pasar.

Es gracioso la manera en cómo tus pensamientos te juegan muy malas pasadas, o quizás no. No sé.  O cómo los nervios, o la ingenuidad, o simplemente la austera lectura que tienes sobre lo que hace la otra persona te terminan por confundir y te hacen repensar las cosas que pensabas que querías hacer… o que quizás no, o que quizás si.

Todo sería mil veces más fácil si este tipo de cosas te las enviaran como una invitación de facebook.

“XXXXXX te ha enviado una invitación de beso-chape-agarre-etc.”

Aceptar- Ignorar

Que bacán no?

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